PRIMIUM VIVIRE
Hay una ciudad de día, que trabaja, crece y sobrevive. Hay una ciudad de noche, Que conspira, seduce y se divierte. Y hay otra ciudad, entre la noche y el día, entre el sol y la luna, que prepara
La comida y repone la despensa.
La ciudad elemental, el mercado de valores terrenales ( primium viviré, deinde Filosofare), la bolsa del estómago, donde compran y venden los tipos más diversos, gente singular, endurecida por las graves horas en las que la ciudad sueña y olvida.
Habitantes de mercabilbao, rostros de ojeras profundas. Transportistas saturados de kilómetros, mayoristas de raza y minoristas de casa, cargadores de espaldas rotas, conductores de carretillas titánicas, financieros sin corbata, contables, vigilantes, limpiadoras…
espíritus libres y sobrios, un mundo despierto de escasos papeles y rápidos acuerdos.
Tecnología y humanismo en una hectárea de camiones de ida y regreso, de cajas y embalajes, de precios inmediatos y adioses.
La cultura de lo perecedero, el paso continuo y reciclado de la vida. Hace treinta años de esta historia y esta gente. Y sobre todo, el olor predominante del café, el fluido común y vital de este universo de las primeras horas del día, patria que nos alimenta. Un mundo romántico sí; pero sacrificado por el apetito insaciable de la ciudad.
José Ramón Blazquez
SANTI AYUSO
mercabilbao
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